III
Debajo de la cama la eternidad se auto devora con una mueca de angurria veloz. Un dios finito gris y destartalado desteje un tiempo plagado de ayeres. Cada tanto anuda un mañana para que no se escape. Acá, en esta balsa de telas, me dejo llevar por la incierta marea. Hoy si, mañana no. Hoy no, ayer si. Lo único que sé es que estoy sola en medio de la noche, y mi única guía es el tic tac de una estrella geométrica atrapada dentro del reloj. Hoy moriré, quizás no… Y la mano que cuelga de mi barca, dibuja estelas rojas en la eternidad. Mañana no estaré, o quizás si. La vida es un suspiro y la noche…la noche es para siempre.
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