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III

Debajo de la cama la eternidad se auto devora con una mueca de angurria veloz. Un dios finito gris y destartalado desteje un tiempo plagado de ayeres. Cada tanto anuda un mañana para que no se escape. Acá, en esta balsa de telas, me dejo llevar por la incierta marea. Hoy si, mañana no. Hoy no, ayer si. Lo único que sé es que estoy sola en medio de la noche, y mi única guía es el tic tac de una estrella geométrica atrapada dentro del reloj. Hoy moriré, quizás no… Y la mano que cuelga de mi barca, dibuja estelas rojas en la eternidad. Mañana no estaré, o quizás si. La vida es un suspiro y la noche…la noche es para siempre.

5 de enero de 2017

Son las 6 de la mañana. Cierro la puerta dejando atrás mi trabajo y miro con recelo para todos lados porque si bien es de día, Parque Centenario me ha demostrado que no es un territorio confiable. La gente saludable corre en círculos alrededor del parque. Algunos desde temprano, ya sudados, otros recién arrancando poniéndole musiquita a la mañana. Atrás cerquita viene un cana. Me camina cerca. Lo miro de reojo para que entienda que cana o no no le tengo miedo. Ralentiza el paso y sigue. Es hombre pero no es tonto. Me estaciono en la parada de culata al cartel para que nada escape a mi visión. Lo malo de ser mujer que valiente o no, aguerrida o no, siempre terminas andando con miedo por la calle. Sujetando el puño o un cuchillo en la cartera. Pero nunca con la guardia baja. El sol ya asoma de arriba de los árboles y pinta de amarillo la mañana. Miro el cielo azul. Siento el vientito, la frescura de ese pulmon en medio de la ciudad gris. Pienso en algún amor...Me distraigo un instante. D...

II

Hubo un día en que el tiempo se detuvo, y como en un caleidoscopio de colores, los momentos que retuvimos para un mañana se dispersaron llenos de desconcierto por la ciudad. Algunos escaparon para nunca más volver. Otros se dejaron alcanzar por corrientes cálidas y ascendieron al cielo como plumas hacia el sol. Los miedos, más lentos, quedaron atrapados en algunos corazones. Comprendimos el valor de un presente subestimado hasta entonces, que vivimos en la última vez posible para todo. Que el amor es el otro. Que el beso no se demora y que el abrazo nunca mas deberá ser postergado.

I

Me bajo de la cama, el suelo queda más lejos que de costumbre. En la cabeza algo se mueve, no se si son las palabras de anoche o el sueño tórrido que me alejó unas cuantas dimensiones. Como susurrando maldiciones a mi oído oigo los golpes del albañil que se obstina en seguir demoliendo algo, una pared, el techo, mi letargo... Pienso en las distancias. En lo que le falta aún por recorrer a mi pie hasta llegar al piso. En lo que me aleja de tu tiempo. En lo que falta para alcanzar ciertas cosas que se tornan utopías... Siento las serpientes de mi cabeza rechinar sus dientes. Siguen nerviosas. Qué raro es verte tumbado inerte sobre la cama,   que rara tu distancia, que raro tu silencio entre tanto martilleo. Echémosle la culpa a la Medusa. Siempre es culpa de su agrio carácter y su corta paciencia. Culpemos a las Medusas que es mas fácil que pensar que es la reacción y no la acción.    Por suerte, antes de amargarme la mañana, un soplo de viento entra y tu cuerpo de sílice s...

Alimañas

Miro la pared blanca y te veo. Vacías las hojas de la inspiración, te llaman. La noche esta quieta, y el beso… con destino preciso, se escapa… Se pierden mis sueños en la contemplación de muchas mañanas… Y el principio del día no termina nunca. La soledad de tus manos me atrapa, me mece y se lleva mis ideas a remotas galaxias… ¿Donde estas? Mi boca habita el silencio, se traga las letras….y mis dedos cortejan otras causas.. Y en mi mente una sola idea blanca, como la pared, como la mañana… La música baila en mis oídos…Los sonidos varios, tantas veces escuchados, tan en el tiempo perdidos. Quiero tus palabras, esas que desbordan y alimentan mi pasión. Quiero el fuego, la flama desesperada, el miedo a lo efimero, el feroz amor de dientes y embates, de uñas, de caricias y de amor. Miro la pared y la fantasía se proyecta como una película que le da sentido a la noche. Y son las criaturas de esta noche que salen sigilosas de entre las macetas y trepan las paredes siguiendo la luz de mi ...

Caracol de otoño

 "Caminaba hoy por las callecitas de Buenos Aires, en el mientras de ésta lluvia y éste gris, y el otoño se me reveló todo derramado por el suelo, lánguido, chorreando desganado desde los muros y los balcones, como las babas del caracol inmenso que paseó anoche por el barrio de Congreso mientras todos dormíamos ajenos. El caracol paseó, anduvo por los techos, por los filosos bordes de las rejas del parque, trepó hasta la punta del faro del Palacio Barolo, y dejó residuos ho jarascados en su camino de insomnio. El caracol, asi como nuestros anhelos de nocturnidad calentita entre las sabanas, desapareció al llegar la mañana, suspirando profundo, volviendose mas y mas transparente cada vez, mientras se apagaba la ultima luz de mercurio junto a la reserva de la Costanera Sur. Lo que tenían estas rejas no eran las enredaderas de Neruda, sino circunstancias que suceden cuando muere la vida, de hojas esparcidas y pegoteadas bajo esta lluvia implacable, de este otoño berreta y sin ganas q...

Solo se necesita voluntad.

Voluntad: actitud de decidir y ordenar la propia conducta. Propiedad que se expresa de forma consciente en el ser humano, para realizar algo con intención de un resultado. Tengo tanta voluntad, y tengo tanto miedo. También mucha voluntad y poca constancia. Desde hace tiempo que estoy rumiando ideas, masticando historias. Y mientras se me disuelve el corazón en existencias del tiempo presente, la fuerza oscila entre devaneos, la voluntad se despereza con fiaca sin saber cómo arrancar. La voluntad me dice: seguí. Pase lo que pase: seguí. Por la ventana se descuelga el sol del mediodía y tengo las tripas anudadas por razones que no comprendo. La voluntad me dice: escribí. Y escribo, y mientras las ideas salen desordenadas escucho como se diluye lo otro. Lo otro que es las ganas de mandar todo a la mierda, las ganas de cocinar, las ganas de fumarme un buen pucho autodestructivo. Se diluye la sombra, el miedo, el sol en el horizonte. Siento que no se nada, que no he leído nada, que ...