5 de enero de 2017

Son las 6 de la mañana. Cierro la puerta dejando atrás mi trabajo y miro con recelo para todos lados porque si bien es de día, Parque Centenario me ha demostrado que no es un territorio confiable. La gente saludable corre en círculos alrededor del parque. Algunos desde temprano, ya sudados, otros recién arrancando poniéndole musiquita a la mañana. Atrás cerquita viene un cana. Me camina cerca. Lo miro de reojo para que entienda que cana o no no le tengo miedo. Ralentiza el paso y sigue. Es hombre pero no es tonto. Me estaciono en la parada de culata al cartel para que nada escape a mi visión. Lo malo de ser mujer que valiente o no, aguerrida o no, siempre terminas andando con miedo por la calle. Sujetando el puño o un cuchillo en la cartera. Pero nunca con la guardia baja. El sol ya asoma de arriba de los árboles y pinta de amarillo la mañana. Miro el cielo azul. Siento el vientito, la frescura de ese pulmon en medio de la ciudad gris. Pienso en algún amor...Me distraigo un instante. Dejo de escuchar los pasos de ese que viene, el zumbido de los auriculares del que espera a mi lado... De repente de entre la foresta del parque me llega una cántico... allende el asfalto un grupo de mujeres canta. No las veo pero escucho sus voces. Quiero saber que las tiene tan alegres porque cada tanto gritan y vitorean. Me pregunto si estarán cantándole al sol o a la vida. Si están haciendo yoga y evocan algún mantra alegre, son druidas bailando algún tipo de danza liberadora .... y no siendo ni lo uno ni lo otro para mi delicia distingo: Vamos a volver !!!... a volver....a volver!!!! Macri gato!!! Un grito de esperanza para los que crean o no. Para los que comulguen o no. La democracia es hermosa. Buenos días!. 

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